Una publicación digital puede modificarse, desaparecer o reaparecer bajo otra cuenta. Por eso, el primer objetivo no debería ser acumular capturas, sino conservar una representación comprensible y verificable de lo que ocurrió.

La captura es una pieza, no el expediente

Una captura de pantalla muestra una interfaz en un momento determinado. Por sí sola puede no explicar de qué URL provino, cuándo fue obtenida, quién aparecía como vendedor, cuál era el precio o qué opciones de despacho estaban disponibles.

La preservación inicial suele considerar, según el caso:

  • URL completa y fecha de acceso;
  • título, descripción, precio e imágenes;
  • identificación pública del vendedor o cuenta;
  • variantes, disponibilidad, ubicación y condiciones de entrega;
  • archivos descargados y vínculos relacionados;
  • registro de cambios y reapariciones.

Preservar no equivale a concluir

La evidencia debe conservarse antes de decidir si existe una infracción. Una publicación con precio bajo o imágenes oficiales puede corresponder a falsificación, pero también a reventa, liquidación, importación paralela o un error.

La preservación mantiene abierta la posibilidad de analizar; una acusación prematura puede cerrarla.

El estándar depende de la actuación

La información suficiente para una revisión interna no necesariamente basta para una denuncia de plataforma, una negociación o un juicio. La ruta prevista determina qué debe preservarse, cómo y con qué grado de formalidad.

Esta nota es general y no constituye asesoría jurídica para un caso concreto.